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Apreciando lo que tenemos


Hay gente que caen en el error de pensar que su situacion es la peor. Económicamente nadie está peor que ellos. Respecto a su salud, igual. Siempre se están quejando. Se consideran las personas más desgraciadas del mundo.Pero ¿ Es asi? No realmente.

Si dejaran de pensar tanto en sí mismas y vieran a su alrededor, observaran que hay personas en peores condiciones. En este momento hay jóvenes y mayores con cáncer terminal. Hay muchas personas postradas en una cama, por una parálisis cerebral. Otras con problemas estomacales o intestinales, los cuales tienen que llevar una 'dieta' de pobre, al no poder comer lo que le apetece. Otros se quejan por tener unas libras extras, sin embargo, hay miles y miles que están pesando casi trecientas libras, por la tiroides. En fin la lista es interminable.

No obstante, al pensar tanto en nosotros mismos perdemos la perspectiva. Nos olvidamos que otros quisieran tener la poca salud o felicidad que tenemos y que muchas veces no apreciamos. No hay necesidad de caer en un hospital, para entonces darnos cuenta que no estábamos tan mal como creíamos. Los que tienen tendencia a pensar negativamente, deberían evitar pasar demasiado tiempo analizando su vida. Lo más práctico es pensar en cómo enriquecer su vida y ayudar al prójimo.

4 comentarios:

Mis Huellas dijo...

Tremendo post mi pana. Fijate que yo trabajo con personas que han sufrido trauma cerebral y el tener contacto con estas persona me da un agradecimiento de la vida como no te lo imaginas. El poder hacer las cosas simples y tener dominio de todas nuestras facultadas son cosas del porque sentirse agradecido.

He llegado al punto de no medirme antes los fracasos o limitaciones ajenas, porque nosotros los seres humanos necesitamos ver la angustia del otro para decirnos que nuestra situacion no es tan mala. Simplemente vivo agradecido de poder ser.

Muy bueno este post.
Saludos

Majarete dijo...

Muy interesante tu comentario. Yo tambien cuando me siento en baja, pienso en el don de la vista. Con ella puedo ver a mis hijos y ver la desnudez de mi esposa; algo que los ciegos no pueden hacer. Es decir, que tenemos cosas muy valiosas que otros nunca han tenido, pero nosotros la damos por descontada

Rocío Díaz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rocío Díaz dijo...

Muy cierto lo que dices. La gente se queja hasta la saciedad, a veces sin motivos reales. La vida es una paradoja.