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El Gato con botas

Mi hija le encanta jugar con los animales. Asi que nos dijo que deseaba un gato. Al fin una amiga nos regaló uno. Es un hermoso gato: amarillo, con unos ojos preciosos. En ese tiempo apenas tenia dos meses de nacido.

Al principio se pasaba el dia corriendo por toda la casa. Cualquier cosa que le tiraban o se moviera la perseguia. Era maravilloso ver lo juguetón que era el gato. De esto hace dos años.

El otro dia mi hija me comentó que estaba un poco desencantada del gato, porque ya no juega. Se pasa el dia durmiendo encima del mueble. Su vida es comer y dormir ¡Qué vida! El gato es el que mejor vive en la casa. Nada le preocupa. No trabaja ni se enferma. Vive una vida totalmente sedentaria y aún asi no tiene el colesterol alto.

Nunca he sido muy amigos de los gatos, pero cedí por petición de mi hija y a la vez para ahuyentar los ratones de la casa. Pero no me gustan por la vagancia y por la mala cara que ponen cuando ya crecen. Prefiero tener un perro de raza que un gato que se pase el dia y la noche comiendo y durmiendo.

3 comentarios:

VALENTIN dijo...

Mírale el lado bueno, los gatos para mi son sínonimo de independencia !!!
Pero creo que, su rechazo social en comparación con los perros, es muy alto.

Rocío Díaz dijo...

Qué linda foto! A mi si me gustan los gatos. Como dijo Valentín, son sinónimo de independencia. Respecto a lo otro de que ya no juega, creo que todos los animales son así: mientras más jóvenes más juguetones.

Awi dijo...

Ya quisieramos muchos vivir como los gatos!